Diario de un Perro
Reflexiones Julio 12th, 2007ESTA HISTORIA NO ES RECOMENDABLE PARA PERSONAS MUY SENSIBLES O CON ANIMALES EN CASA, CAUSA UNA GRAN TRISTEZA Y GANAS DE LLORAR
Una semana: Hoy hace una semana que he nacido.
Qué alegrÃa haber llegado a este mundo.
Un mes: Mi mamá me cuida muy bien. Es una Mamá ejemplar.
Dos meses: Hoy me separaron de mi mamá.
Ella estaba muy inquieta y con sus ojos me dijo adiós. Espero que mi nueva familia humana me cuide tan bien como ella me ha dicho que harán.
Cuatro meses: He crecido rápido, y todo me llama la atención.
Hay varios niños en la casa que para mà son como hermanitos. Somos todos muy inquietos, ellos me tiran del rabito y yo les mordisqueo jugando. Nos divertimos mucho.
Cinco meses: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipà dentro de casa, pero nunca me habÃan dicho dónde hacerlo. Además duermo en un cuartito…y ¡ya no aguantaba más!
Ocho meses: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar, y me siento tan seguro, tan protegido…Mi familia humana me quiere y me deja hacer muchas cosas. Cuando están comiendo yo les pido algo y siempre me lo dan. Y el jardÃn de casa es estupendo, y puedo escarbar como mis antepasados los lobos, escondiendo la comida. Creo que nunca hago nada mal porque nunca me dicen nada…
Doce meses: Hoy cumplà un año. ¡Soy un perro adulto! Mis amos dicen que crecà más de lo que ellos pensaban.
Seguro que se sienten orgullosos de mÃ…
Trece meses: Que mal me sentà hoy. Mi hermanito, uno de los niños, me quitó
la pelotita. ¡Yo nunca le quito sus juguetes! Asà que se la quité, pero mis mandÃbulas se han hecho fuertes y le hice daño sin querer. El gritó y lloró y yo me sentà muy triste. Después del susto me encadenaron casi sin poder moverme. HacÃa mucho sol y tenÃa mucho calor y no habÃa agua cerca…Y les oà decir que iban a tenerme en observación o algo asÃ, y que soy un desagradecido.
No entiendo nada.
Quince meses: Ya nada es igual. Vivo en la azotea y me siento muy solo. No se por qué mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed, y cuando llueve no tengo ningún techo para cobijarme.
Dieciséis meses: Hoy me bajaron de la azotea. Me puse muy contento de que me perdonaran, y daba saltos de gusto, y movÃa el rabito como nunca. ¡Y además me van a llevar de paseo! Monto en el coche y espero a ver a dónde me llevan, tengo muchas ganas de correr y jugar con mi familia. Paramos, abrieron la puerta y yo me bajé feliz. Estábamos en la carretera, al lado de un campo y pensé que pasarÃamos un dÃa estupendo. No entiendo por qué cerraron la puerta y se fueron. ¡Esperadme!, les grité, ¡Os olvidáis de mÃ! Corrà detrás del coche con todas mis fuerzas, muy angustiado, iba viendo que no podrÃa alcanzarles, que no podÃa correr más y el coche se iba haciendo pequeñito. Me habÃan olvidado.
Diecisiete meses: He intentado encontrar el camino para volver a casa y no lo he conseguido. Estoy perdido. A veces me encuentro con gente buena que me mira triste y me da algo de comer. Yo les doy las gracias con la mirada, y les digo que querrÃa que me adoptaran, que les prometo ser leal como nadie…pero sólo dicen “pobre perrito, se debe haber perdidoâ€. Y se van y me dejan sólo otra vez.
Dieciocho meses: Es otro dÃa pasé por un colegio y vi a muchos niños como mis antiguos hermanitos. Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, “a ver quien tiene mejor punterÃaâ€, decÃan. Una de las piedras me dio en un ojo y ya no veo con él.
Diecinueve meses: Ahora ya no se me acerca casi nadie, creo que es porque ya no soy un perro bonito. Estoy muy flaco, perdà mi ojo, tengo alguna herida de algún perro más fuerte que me mordió cuando intentaba comer y hace mucho que nadie
me cepilla el pelo. La gente no me acaricia. Últimamente lo que abundan son los escobazos que me dan cuando intento dormir un poco a la sombra de alguno de sus porches.
Veinte meses: Casi no puedo moverme. Hoy intenté cruzar la calle por donde pasan coches y uno me atropelló. Aunque yo creo que estaba en un lugar seguro…y no olvidaré la mirada de satisfacción del conductor que hasta se ladeó con tal de darme…Si me hubiera matado…pero que va, sólo me dislocó la cadera y el dolor
es horrible. Mis patas traseras no se movÃan, asà que con mucha dificultad me arrastré hacia el borde del camino, donde habÃa un poco de hierba. Llevo diez dÃas bajo el sol, la lluvia y el frÃo, sin comer. Ya no me puedo mover nada, el dolor es insoportable. Me siento muy mal, cuando llovió se hizo un charco donde yo estaba y como no podÃa moverme estuve mojado muchÃsimo tiempo, y creo que mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa sin verme, otros me dicen “no te acerquesâ€â€¦Â¡pero si ni me puedo mover! Ya casi estoy inconsciente, pero una fuerza extraña me hizo abrir los ojos. Una mujer muy dulce me decÃa “pobre perrito, cómo te han dejadoâ€.Junto a ella venÃa un señor de bata blanca, que empezó a
tocarme y dijo â€lo siento señora, pero esto ya no tiene solución, es mejor que deje de sufrirâ€. A la señora se le saltaron las lágrimas y asintió, y como pude, movà el rabito agradeciéndole que me ayudara a descansar. Sentà un pinchazo de la inyección y me dormà mientras ella me acariciaba la cabeza, pensando porqué tuve que nacer si nadie me querÃa.
(((Por favor cuiden a sus mascotas nunca las abandonen ellos nunca lo harÃan))


